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Un Romance de Gerineldo en Zurgena (Almería)

Por Ginés Bonillo Martínez


Desde niño he oído recitar a mi madre un romance (sobre un tal Gerineldo), amén de otras varias composiciones. 

Bastantes años después he caído en la cuenta de que aquel, antaño desconocido, Gerineldo que recitaba mi madre no era sino el famoso divulgadísimo y ancestral romance de Gerineldo. Así, pues, en Zurgena también vive Gerineldo, y entre nosotros algunas de esas anónimas portadoras y reelaboradoras constantes coautora, pues de uno de los romances más emblemáticos del Romancero viejo y del pueblo español. 

No podemos sino plantearnos qué hace que una persona, un ser perdido en la anonimia del pueblo, aprenda un romance, no lo olvide en varias décadas, lo mantenga en estado latente y lo recuerde sin grandes dificultades al cabo de los años; se lo recite a trechos a sus hijos; y... se sienta orgullosa de saberlo y recordarlo hecho que la distingue de los demás. Porque ella tiene, ¡claro!, su propia versión; para algo es uno de los eslabones de esa cadena popular que ya cuenta con varios siglos de antigüedad. 

He comprobado cómo aún queda en Zurgena alguna que otra persona pocas, es cierto, y casi siempre, por no decir siempre, mujeres, y algo mayores que recuerda vagamente algunos fragmentos, muy entremezclados con otros de diversa procedencia, de este romance. Unos y otros hechos me han llevado a investigar qué es Gerineldo. 

En las obra de R. Menéndez Pidal[1] es en donde se hallan compilados unos datos interesantísimos sobre este romance; que en síntesis ofrezco a continuación. 

1. El romance de GERINELDO es uno de los más difundidos, tanto antaño como ahora: por toda España, partes de América y comunidades sefardíes de Marruecos y de Oriente. 

Ya se publicó en forma de pliegos sueltos en el siglo XVI. Las versiones de los dos pliegos son semejantes. El primero dio un final impertinente (negativa del paje a casarse por haber conocido la princesa ya varón, ¡él mismo!), fruto de cierta tendencia moralizadora. El segundo sufrió retoques y añadiduras (con una sentencia del rey contra el paje y una fuga de los amantes allende los mares) propias del enrevesamiento de la novela bizantina. 

Por ello, parece que ninguno de los dos pliegos de 1537 refleja fielmente la versión primitiva y más difundida, que es la que perdura en la tradición oral; si bien, mezclando elementos de los pliegos. Ello implica que la transmisión del romance ha seguido cauces orales, no escritos; vía popular, no literaria. 

Sin embargo, las dos versiones del s. XVI ya representan las dos áreas en que se divide el territorio hispano según las versiones: 

a) zona sureste (sur, sureste y centro peninsular; Aragón; y América): zona innovadora, pero con mayor unidad, o sea, con menos variantes, y 

b) zona noroeste (Galicia, León, cornisa cantábrica, norte de Castilla, Navarra y Cataluña): zona arcaizante y tradicionalista, pero con mayor riqueza de variantes. 

El tema del romance es el triunfo del amor pasional por encima de los fuertes obstáculos con que la moral y las convenciones sociales lo oprimen; hecho que explica en parte su éxito: ha estado circulando por España durante más de cuatro siglos, pues todavía en la primera mitad del s. XX se seguía reimprimiendo la versión bizantina con leves modificaciones, y así llegaba a los últimos rincones, vendido en los puestos callejeros de literatura de cordel. En nuestra comarca habrá que imaginar el mercado de los lunes como evento especialmente propicio para su difusión. 

Al gusto de los ss. XV y XVI por las versiones truncas (que propician un final abrupto), siguió una tendencia a la ampliación del romance (añadiendo como desenlace parte de otro romance, y, a veces, todo él). Tanto es así que Gerineldo ha visto frecuentemente continuadas sus peripecias con las narradas en romances como el Mes de Mayo y el Conde Olinos, entre otros. 

Pero ninguna versión ha tenido tanta difusión como la que añade como desenlace al Gerineldo el romance de La boda estorbada. 

2. El romance de LA BODA ESTORBADA no es viejo: debió de nacer, a imitación de algún canto del norte de Italia, entre los ss. XV y XVI en la zona vecina al mar Mediterráneo probablemente Valencia, en cuyos extremos catalán y marroquí se encuentran las versiones más arcaicas. Se propagaría oralmente en época antigua hacia el norte peninsular. No se conserva la versión primitiva, que tuvo una corta vida, pues abundan las variantes desde el comienzo. El originario conde Lombardo, italiano, se popularizó como conde Alzón, y Sol (zona sureste), y conde Flores,[2] Azores, Alonso, Dirre, don Blas, Arcos, Tristán, etc. (zona noroeste). 

3. Del Romance doble de GERINELDO + LA BODA ESTORBADA se conservan más de 66 versiones. Mediado el s. XX (1950) se documentaba en dos zonas: en el sur Murcia (0, 0, 7), Andalucía (6, 4, 18) y Marruecos (4, 1, 5) [3] y en el noroeste montañas de León (10, 13, 18) y del occidente de Asturias (11, 6, 7)[4]. En el resto de España el romance doble escaseaba bastante, desconociéndose en Cataluña, Portugal y gran parte de Castilla la Vieja. El análisis de estos datos es concluyente: 

a) El proceso de fusión debió de originarse en el sur, de donde se propagaría primero a Marruecos y recientemente, ya en el s. XIX, al noroeste. 

b) El gusto por las versiones ampliadas también debió de originarse en el sur, donde aún muestra mayor vigor. 

c) El movimiento invasor debe de ser reciente, puesto que todavía no ha desplazado de forma considerable a las versiones independientes en León; y menos aun en Asturias, donde prevalecen. 

d) El poder creativo y difusor del romancero popular se fue deslizando de Castilla hacia Andalucía, en una especie de "viaje de vuelta".[5]

Desde el punto de vista formal, en los romances empalmados del norte se encuentran divergencias respecto a los romances separados. Frente a ello, las versiones sureñas del romance doble ofrecen, a grandes rasgos, los elementos de las de los dos simples, que se yuxtaponen sin mayores problemas de adaptación.[6] Ello fue posible porque, desde el punto de vista de la tendencia unificadora, ni siquiera el giro temático[7] que da el poema al abandonar la problemática amorosa compartida (la noche de amor de los amantes en palacio) y centrarse en la de la ausencia amorosa y el consiguiente olvido (con la marcha de ¿Gerineldo/conde Flores? a la guerra) impidió que las gentes del sur vieran los dos romances como episodios sucesivos en la vida de los dos enamorados. 

La versión más completa que se halla del romance doble en nuestros contornos es la que sigue a estas líneas. La emoción que sentía al oírla de niño, cuando iba descubriendo y formando mi mundo; la que sentí muchos años después al comprender qué guardaba mi madre, desde que mi abuela se lo transmitiera, como joya de su acervo cultural; la que he sentido recientemente en las estancias de algunas bibliotecas al descubrir paulatinamente qué es Gerineldo; la que siento ahora al pensar que probablemente esté salvando la versión de uno de los últimos eslabones que conforman uno de los meandros por los que ha discurrido una historia de amor medieval, pero tan universal y eterna que cada generación la ha cantado y recreado según sus gustos e intereses, durante siglos; ...es de esas cosas, en apariencia insignificantes, pero en las que se siente latir la vida y que quizás mejor la justifican. 


Notas

[1] Sin duda, el mayor enamorado, estudioso y, por tanto, conocedor del romancero tradicional español, como demuestran los minuciosos trabajos que le dedicó desde 1902: El romancero español (1910); "Sobre geografía folklórica (Ensayo de un método)", RFE (1920); El romancero, teoría e investigaciones (1928); Flor nueva de romances viejos (1928); y Romancero hispánico (hispano-portugués, americano y sefardí). Teoría e historia (1953); entre otros. A partir del segundo, sobre todo (trabajo capital), y del quinto de Pidal, el conocimiento del romance de Gerineldo se ha completado asimismo a lo largo de este siglo gracias a trabajos de otros investigadores (V., en especial, Catalán, D. y Galmés, á., "La vida de un romance en el espacio y en el tiempo", en Cómo vive un romance, Anejo de RFE, 1953). [VOLVER]

[2] Que curiosamente es el nombre que recibe en esta versión. Ello permite aventurar que la vía de penetración del romance en Zurgena haya sido la escrita, y ésta haya difundido una versión (impresa) proveniente del centro peninsular. [VOLVER]

[3] Las cifras reflejan aproximadamente el número de versiones recogidas hasta 1950 del Gerineldo simple, la Boda simple y el romance doble, respectivamente. En total: 10, 5, 30. [VOLVER]

[4] V. nota anterior. En total: 21, 19, 25. [VOLVER]

[5] Si del norte llegaron la lengua y el romancero, del sur vuelve la innovación y el poder creativo. [VOLVER]

[6] Así, por ejemplo, ni siquiera se sintió la necesidad de unificar el nombre de los protagonistas: (Gerineldo/conde Flores; reina/condesa), sucediéndose en ambos las dos denominaciones para el mismo personaje. [VOLVER]

[7] Subrayado, incluso, por el cambio de rima (de i-o se pasa a -á). [VOLVER]



 
 

ROMANCE DE GERINELDO
+ LA BODA ESTORBADA
 
 

Gerineldo, Gerineldo, caballero amigo mío, 
quién te pillara esta noche tres horas a mi albedrío. 
A las diez se acuesta el conde, a las once se ha dormido, 
y a las doce de la noche se siente un gran ruido. 
¿Quién habita en mi palacio, quién habita en mi albedrío? 
Soy Gerineldo, señora; vengo a lo prometido. 
Lo ha cogido de la mano y lo mete en su albedrío, 
dándose besos y abrazos como mujer y marido. 
A otro día por la mañana el conde los había visto: 
Si mato a mi hija, la reina, dejo el palacio perdido; 
y si mato a Gerineldo, que lo tengo desde niño... 
Les pondré la espada en medio, que les sirva de testigo. 
Se ha despertado la niña tres horas el sol salido. 
Levántate, Gerineldo; que mi padre nos ha visto, 
porque la espada de mi padre entre los dos ha dormido. 
Tírate por el balcón, buscando flores y lirios. 
¿Qué te pasa, Gerineldo, que estás tan descolorido? 
La fragancia de la rosa el color se lo ha comido. 
No me niegues, Gerineldo, que con mi hija has dormido. 
No se lo niego, rey conde, que con su hija he dormido 
Antes que se ponga el sol tienes que ser su marido. 
Ya se anunciaron las guerras en Francia y en Portugal. 
Se llevaron a Gerineldo de capitán general. 
 


¿Para cuántos años, conde? Para siete, nada más; 
si a los ocho no he venido, condesa, te casarás. 
Se pasan seis, siete, y ocho...; el conde al venir está. 
Un día puestos en la mesa, su padre le vino a hablar: 
¿Por qué no te casas, hija? ¿Por qué no te has de casar? 
No me caso, padre mío, que el conde al venir está. 
Se viste de peregrina y por esos mundos va: 
de día por la montaña, de noche por la ciudad. 
¿De quién es ese caballo que siento yo relinchar? 
Señora, del conde Flores; mañana se va a casar. 
¡Ay, quién lo pudiera ver! ¡Ay, quién le pudiera hablar! 
Su boquita con la mía, ¡quién la pudiera juntar! 
Señora, se lo presento, con gusto y amabilidad. 
Dame. conde, una limosna que bien me la puedes dar: 
que vengo de la Giralda pidiendo un pedazo de pan. 
Si vienes de la Giralda traerás mucho que contar. 
La pobre de tu condesa, que no para de llorar. 
¡Ay, quién la pudiera ver! ¡Ay, quién le pudiera hablar! 
¿En qué la conocerías, o en qué la conocerás? 
En el rostro de su cara tiene un bonito lunar. 
El rostro se me ha caído, pero el lunar aquí está. 
Eres un demonio, chiquilla, que me has venido a buscar. 
Yo no soy un demonio, conde; soy tu mujer de verdad. 
Aquí le traigo a su hija, que se la vengo a entregar; 
si virgen me la entregó, virgen se la vengo a dar. 
Yo me voy con mi condesa, que me ha venido a buscar. 

Zurgena 1993-4 
 
 

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Página perteneciente al sitio del
Instituto "Cura Valera" - Huércal-Overa - Almería